10 formas de incrementar tu energía - Parte 1

Aumenta tu energía

Todo es cuestión de energía, es el motor que nos pone en marcha cada mañana y la fuente de la vitalidad y, por ende, de la felicidad. Cuando tenemos energía suficiente, tenemos ganas de comernos el mundo, de reír, de movernos, de hacer cosas y emprender proyectos, de relacionarnos con otras personas, de disfrutar de la vida. Por el contrario, cuando nuestras reservas de energía están agotadas no tenemos ganas ni fuerzas para hacer nada, nos volvemos sedentarios y apagados, perdemos el brillo y la alegría de vivir, nuestro sistema inmune está debilitado y le abrimos la puerta de entrada a la enfermedad.

¿Te has fijado alguna vez en la actividad frenética que tienen los niños? Corren, saltan, lo preguntan todo, lo tocan todo, no paran de moverse y experimentar, a veces te cansan casi sólo con mirarlos. Esos niveles de energía que tenemos al nacer se van reduciendo a lo largo de la vida. Tenemos a nuestro alrededor muchos pequeños ladrones de energía que van agotando nuestras reservas.

El tema que vamos a tratar hoy es importante y, como no quería dejarme nada en el tintero, me había quedado un artículo un poquito largo. Así que lo he dividido en dos partes para que puedas sacar más fácilmente tiempo para leerlo. De todas formas, a la larga va a resultar más productivo detener un momento nuestra actividad frenética y dedicar unos minutos a reflexionar tranquilamente sobre cómo aumentar nuestra energía.

Como dice la ley de conservación de la energía, ésta ni se crea ni se destruye, sólo se transforma. Tienes en tu mano elegir qué uso le das a los niveles de energía que tu cuerpo tiene disponibles. Vamos a ver 10 consejos para evitar malgastarla, por un lado, y para aumentarla, por otro. Hoy empezaremos por los 5 primeros y en el próximo artículo completaremos el resto. Objetivo: que incrementes tu vitalidad y disfrutes de una vida más plena y feliz.

  1. Reduce las toxinas en tu vida. En los últimos 100 años de historia nuestro mundo se ha convertido en un lugar lleno de tóxicos: plaguicidas, pesticidas, aditivos y conservantes en los alimentos, hormonas y antibióticos en los animales para consumo, medicamentos en exceso, contaminación en el aire, químicos en los productos que usamos para limpiar nuestra piel o nuestro hogar, en los plásticos de los envases, microondas, redes wifi, etc. En tan corto espacio de tiempo nuestro cuerpo no ha podido adaptarse para lidiar con todo este laboratorio de productos tóxicos que ingerimos, se afana en despejar el camino pero se le acumula el trabajo y no le queda otra que almacenar toxinas en el tejido graso. Por otra parte, estamos volviendo loco al sistema inmune, todo el día vigilando cuerpos extraños y sustancias que no puede reconocer porque no son naturales y que lo distraen de su auténtico cometido de evitar la enfermedad. No te alarmes, la capacidad de depuración de nuestro organismo es tremenda y probablemente pasarán años antes de que esos altos niveles de toxinas den lugar a enfermedades "como tal" (porque las alergias, los dolores de cabeza o el agotamiento crónico no los consideramos patológicos, ¿o si?). ¿Te has preguntado alguna vez la cantidad de energía que desperdicia tu organismo en estas tareas de limpieza y vigilancia? No podemos vivir en una burbuja, pero si podemos ahorrarle parte de este trabajo inútil:
    • Compra más alimentos orgánicos y productos de cosmética y limpieza ecológicos.
    • Deja de usar perfumes y suavizantes.
    • Sustituye los envases de plástico por otros de vidrio o cerámica.
    • Toma medicamentos sólo cuando sea imprescindible.
    • Ventila tu hogar y sal al campo a respirar aire puro.
  2. Consume alimentos vivos y alcalinos. Los alimentos vivos (semillas, brotes germinados, algas, verduras y frutas) nos aportan vitalidad y enzimas que facilitan la digestión, con lo que ahorramos a nuestro cuerpo que invierta energía en fabricarlas. Las plantas de hoja verde, por su parte, contienen clorofila, que tiene una estructura química muy similar a la hemoglobina, la molécula transportadora del oxígeno. Todos estos alimentos, además, alcalinizan tu cuerpo. El pH de nuestra sangre tiene que estar en niveles de 7,3-7,4 (prácticamente neutro, aunque ligeramente alcalino). Esos valores no se van a alterar porque nuestro organismo va a mantenerlos a toda costa, pero si basamos nuestra alimentación en alimentos que acidifican (como la carne, los lácteos, el café, el azúcar, el alcohol, etc.) estamos provocando que nuestro cuerpo tenga que invertir mucha energía en compensar esa acidez y reequilibrar el pH. Empieza tu día tomando un zumo de 1 o 2 limones (que aunque tienen sabor ácido son muy alcalinos) seguido de un desayuno energético a base de frutas y cereales integrales (café con leche y azúcar no es una buena opción) y consume ensaladas, zumos y batidos verdes y verduras, en general.
  3. Facilita tus digestiones. ¿Cómo te quedas después de una comida copiosa? Totalmente fuera de juego, te entra sueño y no puedes concentrarte en hacer otras tareas. El cuerpo gasta mucha energía en la digestión, que se puede alargar durante horas. Pónselo fácil:
    • Mastica bien los alimentos: así ya estamos adelantando parte del trabajo y al ensalivarlos los vamos predigiriendo. Además, si comes despacio y sin ansiedad, probablemente comerás menos.
    • Come ligero: sírvete un plato y no repitas, con esa cantidad es suficiente. El exceso de comida obliga a nuestro cuerpo a tener que almacenarla (más gasto de energía) y en esta época de sobreabundancia eso no es necesario.
    • Combina bien los alimentos: cada alimento tiene su pH adecuado para ser digerido y al mezclar, por ejemplo, proteínas (que requieren acidez para su digestión) con hidratos de carbono (que requieren más basicidad), podemos estar prolongando la digestión innecesariamente y dando lugar a fermentaciones y putrefacciones de los alimentos. La teoría de combinación óptima de los alimentos puede resultar un poco complicada, pero básicamente consiste en combinar 1 solo alimento denso (carne, pescado, legumbres, cereales u otros hidratos de carbono) con verduras. Esta es la teoría del príncipe y los siervos de la que habla Ana Moreno en su libro Flexivegetarianos. Te redirijo a un artículo de Carla Zaplana por si quieres ampliar información sobre combinación de alimentos.
    • Come la fruta siempre sola: la fruta se digiere muy rápido, en unos 20-30 minutos. Cómela entre horas sin mezclarla con nada más.
  4. Toma baños de sol. El sol es la mayor fuente de energía que tenemos a nuestra disposición, no hay más que observar a algunas plantas para ver cómo obtienen del sol gran parte de su vitalidad o fijarse en la alegría que nos entra con el buen tiempo. Al tomar el sol segregamos serotonina, la hormona de la felicidad, y además es necesario para sintetizar la vitamina D. Toma el sol, si puedes a diario, y mínimo un par de veces a la semana unos 20 minutos, a horas a las que no sea intenso y sin usar protección. No tienes que tumbarte en plan vuelta y vuelta, basta con caminar un poco al aire libre y realizar alguna actividad exterior. En verano, o durante las horas centrales del día hay que protegerse, pero evita los protectores solares de base química, hay otros de filtro físico o también podemos usar barreras como sombrillas, gafas de sol, gorras, etc.
  5. Muévete. El movimiento es vida. Nuestro cuerpo está preparado para trepar a los árboles. A nuestras articulaciones les ocurre lo mismo que a las bisagras de una puerta, si no se mueven se oxidan. Al movernos nos oxigenamos y nos activamos. Además, como con el sol, también segregamos endorfinas que nos hacen sentir bienestar y, mientras trabajamos nuestros músculos, aplacamos nuestra mente. Al revés de lo que puede parecer a priori, cuanto más te mueves más energía tienes y mejor descansas. No es necesario hacer ejercicios muy intensos si no te apetece, con caminar 30 minutos al día todos los días sería suficiente, aunque también puedes nadar, ir en bici, correr, hacer pilates,... Evita hacer el ejercicio muy tarde por la noche.

Para completar el listado de 10 consejos dirigidos a incrementar tu vitalidad lee el siguiente artículo: 10 formas de incrementar tu energía - Parte 2.

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