10 formas de incrementar tu energía - Parte 2


En la primera parte de este artículo (10 formas de incrementar tu energía - Parte 1) hablamos de formas de ahorrar energía o aumentar la que tenemos a través de la alimentación, mejorando nuestras digestiones y reduciendo los tóxicos en nuestra vida, tomando baños de sol y a través de la actividad física. En esta segunda parte nos vamos a detener a analizar un poco más los aspectos emocionales, tan importantes o más que los anteriores cuando de energía se trata, pues el estrés es la mayor toxina a la que nos vemos sometidos en este vida acelerada y frenética que solemos llevar.

  1. Controla tus niveles de estrés y ansiedad. El estrés es una respuestas fisiológica y adaptativa para garantizar la supervivencia. Ante una situación de peligro, nuestro cuerpo se prepara para luchar o para huir. Esto desencadena toda una cascada de sustancias y hormonas en nuestro organismo (adrenalina y cortisol principalmente) que incrementan nuestro ritmo cardíaco y nuestra respiración, tensan nuestros músculos y nos ponen en estado de alerta. El problema está en que con el ritmo de vida actual que llevamos, diariamente tenemos más demandas de nuestro entorno que capacidad de respuesta. Ante esta situación estresante, nuestro cuerpo reacciona activando los mismos mecanismos que si tuviera que huir de un león, a niveles más bajos, claro está, pero también mucho más mantenidos en el tiempo. Estas hormonas del estrés tienen todo el día a nuestro cuerpo en tensión y a nuestra mente agitada analizando una y otra vez en bucle las mismas cosas. Esto es totalmente agotador y nos roba la energía. Sé que es difícil y yo soy la primera que tengo que aplicarme el cuento, pero tenemos que aprender a gestionar ese estrés excesivo. El estrés da para escribir muchos libros, pero nos vamos a limitar a unos pocos consejos sencillos:
    • Empieza a decir NO a tareas menores que ocupan tu tiempo pero no están alineadas con lo que de verdad te importa. Nos pasamos el día haciendo cosas, pero la mayoría de las veces no estamos haciendo lo que realmente queremos hacer, lo que nos conduce a alcanzar nuestros objetivos vitales, sean los que sean los de cada uno.
    • Respira profundamente, la ansiedad acorta nuestra respiración y hace que no le llegue suficiente oxígeno a nuestras células. Toma un par de minutos para observar esa respiración profunda.
    • Trata de mantener tu mente en el presente siempre que puedas: si estás fregando un plato, friega el plato; si estás conduciendo, conduce y si estás comiendo, come y saborea los alimentos. Enfocar la mente en la tarea que estás realizando es una forma de meditar o de practicar la atención plena (mindfulness). También hay tareas como escribir o cocinar sin prisas que nos ayudan a concentrarnos en lo que estamos haciendo.
    • Cuando surja un problema en tu vida, ya sea grande o pequeño, centra tu energía en ocuparte de él, no en preocuparte. Desgastar nuestra energía dándole vueltas a cosas que ya han pasado o que no es seguro si sucederán o no en el futuro, no nos conduce a nada.
    • Pon tu vida en orden: si tienes tareas pendientes que siempre te están rondando la cabeza, toma una decisión al respecto: o las haces (no todas de golpe, 1 a la semana o 1 al mes) o las das por perdidas y las olvidas definitivamente. Pon también orden en tu casa, en tu armario, en tus papeles, tira cosas, simplifica.
    • Piensa que no eres tan imprescindible como crees, la vida de los que te rodean puede funcionar (mejor o peor) sin que tú estés en todo. Permítete bajar la guardia y vivir un poco de las rentas de vez en cuando. Te sorprenderá comprobar que el mundo sigue girando al día siguiente.
  2. Aléjate de las relaciones tóxicas. Hay personas en nuestras vidas que nos restan, no nos suman. Pueden ser personas negativas, que se pasan el día criticando y quejándose de todo y nos transmiten esa negatividad. Pueden ser los llamados "ladrones del tiempo" que nos distraen o nos tienen ocupados en tareas insignificantes. Pueden ser personas que nos han hecho daño y esa ira que sentimos ronda en nuestra cabeza. Pueden ser personas que no nos valoran lo suficiente, o nos controlan y cortan nuestras alas, o nos impiden ser nosotros mismos. Puede ser tu pareja, un amigo, tu jefe o un compañero de trabajo. En cualquier caso, mi consejo es el mismo: trata de reconducir la situación y, si esto no funciona, pon distancia o aléjate definitivamente de esa persona. Dedicarle tiempo, aunque tan sólo sea a pensar en sus comentarios negativos o críticas, te está restando una energía preciosa que no merece ser malgastada. No me malinterpretes, si una persona de nuestro entorno tiene un mal día o incluso una mala racha, eso no significa que haya que darle la espalda, pero creo que todos entendemos la clase de relaciones tóxicas a las que me estoy refiriendo. Rodéate de personas que te aporten cosas positivas, personas saludables, interesantes o divertidas, que te valoren y te respeten. Y, por encima de todo, cuida mucho la relación contigo misma o contigo mismo, pues es la relación más importante de todas.
  3. Descansa adecuadamente. El sueño reparador es fundamental para recargar nuestras baterías. Nos acostamos MUY tarde (yo la primera) y no solemos dormir las horas suficientes (aunque esto es algo que depende de cada persona). Nuestra hora de ir a la cama no debería ser más tarde de las 23:00 y deberíamos haber tomado una cena ligera mínimo un par de horas antes. Nuestros mecanismos del sueño y la vigilia están regulados por la luz, así que a medida que avance la tarde debemos ir bajando la intensidad de la luz en casa. La actividad física y mental también se debe ir reduciendo. Evita beber agua un par de horas antes de ir a la cama para no despertarte al baño a media noche y, si te levantas, no enciendas la luz. Una vez en la cama, haz un par de respiraciones profundas observando cómo el aire va llenando tus pulmones y va saliendo con suavidad. Si tienes muchas cosas rondando la cabeza, prueba la táctica de contar ovejas y a la vez que las cuentas las vas visualizando saltar por delante de tus ojos (puede parecer muy tonta, pero a mí me ha funcionado a veces). Evita los pensamientos negativos y autocríticos justo antes de dormir. Y, por último, si necesitas un poco de ayuda externa, prueba primero con remedios naturales como la valeriana o una infusión de tila o melisa.
  4. Sonríe y piensa en positivo. Nos sentimos de una manera u otra en función de lo que pensamos. A veces tenemos pensamientos automáticos e inconscientes que nos pueden hacer sentir mal. La sonrisa y el pensamiento positivo son dos formas de engañar un poco a nuestra mente y dirigirla allí donde nosotros queremos. Si te regalas mensajes alegres y optimistas, te sentirás como tal. Los pensamientos negativos, autodestructivos o recurrentes nos restan mucha energía. Evita las críticas y las quejas constantes, son malas para ti y para los que te rodean. Sonríe aunque no haya un motivo aparente, seguro que si lo piensas un poco tienes muchas razones para sonreír y agradecer a la vida. Haz la prueba de dibujar una sonrisa en tu cara y observar la reacción de las demás personas. Si tú le sonríes a alguien, ese alguien te devolverá la sonrisa y esa corriente de energía tan bonita que se crea también nos nutre y nos aporta bienestar y paz.
  5. Dedica tiempo a actividades placenteras y saludables. Somos maquinillas de hacer cosas y muchas veces no nos regalamos tiempo a nosotros mismos para hacer aquello que verdaderamente nos gusta y nos hace felices, o sencillamente lo que nos apetece en ese momento. Es muy positivo tener aficiones y momentos de ocio y relajación. Pueden ser cosas sencillas como leer un libro o dar un paseo, escuchar música o ver una película que te guste, escribir, cocinar un plato que te apetezca preparar, darte un baño de agua caliente y un pequeño automasaje en los pies, quedar con amigos y charlar tranquilamente, dedicarle tiempo a la pareja o a la familia. Y si te gusta viajar, es una forma poderosa de desconectar y recargar energía, cerca o lejos da igual, no dejes pasar la ocasión siempre que te surja. Vivir nuevas experiencias y descubrir otros lugares te abre la mente y te ayuda a conocerte mejor a ti mismo y a relajarte.

Resumiendo el contenido de estos dos artículos dedicados a cómo incrementar nuestros niveles de energía, podríamos quedarnos con una sola frase: come la mitad, camina el doble y sonríe el triple :-) :-) :-)

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