Crema de calabacín sin lácteos


Empieza a refrescar y el cuerpo va pidiendo algunos platos calientes. Las cremas de verduras son una opción deliciosa y muy nutritiva para las cenas o como primer plato en la comida. Reconfortan y sientan fenomenal.

Las recetas tradicionales de crema de calabacín suelen incluir lácteos en forma de quesitos o nata líquida. Hoy te traigo una versión más saludable, aportando el sabor a queso gracias a la levadura nutricional y sustituyendo la cremosidad que aporta la nata convencional por nata de avena. De esta forma, consigues un plato más digestivo sin perder textura ni sabor.

Mi propuesta incluye dos superalimentos: la levadura nutricional y las semillas de cáñamo. Los superalimentos son alimentos que aportan una gran variedad de fitonutrientes y antioxidantes de valor terapéutico y preventivo para la salud concentrados en cantidades muy pequeñas. 

La levadura nutricional (te dejo enlace a la web de Salud viva donde puedes comprarla online, aunque también la puedes encontrar en herbolarios y tiendas bio) no es un subproducto como la levadura de cerveza y nutricionalmente es mucho más intersante. Aporta proteínas, fibra, minerales (calcio, hierro, zinc, magnesio) y una gran variedad de vitaminas del grupo B, incluyendo ácido fólico y la famosa B12. La puedes añadir en ensaladas, en cremas de verduras, para preparar quesos veganos o en la receta de bechamel de coliflor sin harina de lalakitchen, consiguiendo un toque de sabor a queso.

Para completar el plato, lo decoraremos con semillas de cáñamo, que dan un suave sabor a nuez. Proteína vegetal de fácil asimilación (con un amplio espectro de aminoácidos esenciales), minerales y gran riqueza de ácidos grasos poliinsaturados (con proporciones ideales de omega 3, 6 y 9). Podrían sustituirse perfectamente también por semillas de Chia.


Tiempo de preparación: 30 minutos.

Ingredientes para 2 personas:

  • 2 calabacines pequeños.
  • 2 zanahorias.
  • 1 patata grande o 2 pequeñas.
  • 1 cebolla.
  • 1 puerro.
  • 1 cucharada sopera de levadura nutricional.
  • 100 mL de nata de avena (1/2 tetrabrik pequeño).
  • 1 pellizco de pimienta negra.
  • Sal marina sin refinar o sal rosa del Himalaya al gusto.
  • 1/2 cucharadita de concentrado de caldo de verduras (opcional).
  • Semillas de cáñamo para decorar.

Trocear las verduras en trozos grandes y cubrir con la cantidad justa de agua. Poner a cocer (10 minutos si utilizas olla rápida, o hasta que estén tiernas en olla normal).

Una vez esté lista la verdura, la batimos añadiendo el resto de ingredientes y una pequeña cantidad de caldo de cocción. Ajustar la cantidad de caldo hasta obtener la consistencia deseada.

El concentrado de caldo de verduras es una especie de "avecrem" saludable, de compra en herbolarios. No es necesario añadirlo, pero le da un toque de sabor. También podrías usar sal de verduras en lugar de sal del Himalaya.

Espolvorear con semillas de cáñamo a la hora de servir. Si quieres, puedes decorar con un chorreoncito pequeño de aceite de oliva virgen extra, pero no lo necesita y, aunque el aceite de oliva es una grasa saludable, tampoco hay que abusar de él.

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