Ensalada de tomate con aliño saludable

El ingrediente estrella de esta receta no está a la vista, es algo más sutil. Una ensalada siempre es un acompañamiento saludable y perfecto para cualquier comida, alimentos crudos que nos aportan enzimas, vitaminas y minerales. Pero en este caso, es el aliño el que convierte a una sencilla combinación de vegetales en un plato completo. Le va bien a cualquier ensalada de hoja verde acompañada con un poco de limón o a las ensaladas de tomate como ésta añadiéndole un chorrito de aceite de oliva virgen extra.

Este aliño, que ha llegado a mis manos como un regalo, es una acertada mezcla de semillas y especies compuesta por: semillas de lino, semillas de sésamo, cúrcuma y pimienta negra.

Las semillas de lino son la fuente vegetal más rica en ácidos grasos omega 3 (junto con las semillas de chía) y son también fuente de fibra y proteína vegetal. Tienen un fitoquímico muy interesante, el lignano, que es un fitoestrógeno que bloquea a los receptores de estrógenos que fabrica nuestro organismo (cuyo exceso es muy perjudicial) y a los xenosestrógenos, que son tóxicos que nos llegan de los plásticos, los cosméticos y los alimentos refinados. Por esta razón, el lino es un gran aliado en enfermedades hormonodependientes (como la endometriosis) y un potente anticancerígeno, sobre todo para cáncer de mama y de colon. Para acceder a sus beneficiosos nutrientes, hay que moler las semillas. Tomadas enteras van muy bien para el estreñimiento.

Las semillas de sésamo, entre otros nutrientes, aportan proteínas (contienen todos los aminoácidos esenciales), grasas poliinsaturadas (principalmente omega 6, por lo que no hay que abusar de ellas) y tienen un alto contenido en calcio (mucho más que la leche). Además, tienen un sabor buenísimo (también se las conoce como ajonjolí). Reducen la presión arterial y los niveles de glucosa, y previenen la osteoporosis. Al igual que las semillas de lino, tienen un efecto anticáncer, ambas actúan como fitoestrógenos, reducen el colesterol malo y sus mucílagos protegen el aparato digestivo. De nuevo hay que molerlas para aprovechar todos sus nutrientes y es mejor comerlas crudas (aunque es cierto que su sabor mejora al tostarlas, pero se puede hacer un tueste suave en casa). También se utilizan para preparar gomasio (mezclándolas con sal marina) o tahini (mezclándolas con una leche vegetal como la leche de arroz, o bien con agua).

Respecto a la cúrcuma, como dice Odile Fernández en su libro Mis recetas anticáncer, es "oro en polvo que combate el cáncer". Es un potente antiinflamatorio, es antioxidante y estimula el sistema inmune. Su sabor es un poco especial y no encanta a todo el mundo, por lo que nos viene muy bien disimularlo un poco mezclándolo con otros ingredientes. La pimienta negra y el aceite de oliva propician la absorción intestinal de la cúrcuma. Sólo está contraindicada en personas que estén en tratamiento con anticoagulantes.

En cuanto a los ingredientes de la ensalada, cabe destacar la remolacha, que es muy rica en vitamina C y antioxidantes, hierro, ácido fólico y protectora frente a enfermedades cardiovasculares por su contenido en folatos. Inclúyela siempre que quieras y cuécela tú misma/o, está mucho más rica.

Los encurtidos no son especialmente saludables. El problema es que a mí me pirran pero, si puedes pasar sin ellos, no hay por qué añadirlos. El otro día, en la receta de sandwich vegetal, también te di la idea de prepararlos tú misma/o colocando zanahoria o pepino cortados en rodajas en un bote de cristal y cubriendo con vinagre de manzana sin filtrar (mucho mejor esta opción). En esta receta se podrían sustituir perfectamente por cualquier otro ingrediente, por ejemplo, pimiento verde.

Los que sí son súper saludables siempre son los brotes germinados. Cómpralos o germínalos en casa, aprovecha cualquier excusa para incluirlos en la receta o cómelos solos, pero no te pierdas sus beneficios. Yo hoy he usado brotes de trébol rojo, pero cualquiera que tengas en ese momento es bueno, aunque cada uno aporte unas propiedades distintas. Lo bueno es ir variando o elegir aquellos que, por sus propiedades, te vayan mejor en tu caso.

Los brotes de trébol rojo, concretamente, son fuente de proteína y fibra, lecitina e isoflavonas, y ricos en vitaminas y minerales (en concreto, calcio). Tienen fitoestrógenos, que sumados a los que aportan el lino y el sésamo, convierten a esta simple ensalada en una combinación muy adecuada en la menopausia, para reducir el dolor menstrual o en caso de endometriosis, y también en prevención de cáncer de mama, próstata y colon.


Ingredientes del aliño (que yo he llamado "saludiño"):

  • 10 g de semillas de lino.
  • 10 g de semillas de sésamo.
  • 2 g de cúrcuma.
  • 1 o 2 granos de pimienta negra.

Molemos todos los ingredientes en un molinillo o accesorio de la batidora válido para tal función. Como las semillas de lino y sésamo se oxidan con facilidad una vez molidas, te recomiendo que, manteniendo las proporciones, prepares sólo la cantidad que vas a consumir ese día o en días posteriores.

Ingredientes de la ensalada:

  • 3 o 4 tomates (según tamaño).
  • 1 pepino.
  • 1 remolacha cocida.
  • 1 cebolleta.
  • Pepinillos en vinagre (opcional).
  • Un puñado de brotes germinados.
  • Aceite de oliva virgen extra.

Cocemos la remolacha con la piel, dejamos enfriar y pelamos. Picamos todos los ingredientes. Añadimos unos brotes germinados, un chorrito de aceite de oliva y saludiñamos ;-).

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