Infusión de jengibre


El jengibre es un perfecto ejemplo de alimento-medicamento (como el ajo, la cebolla o la cúrcuma). Es muy antiinflamatorio, tiene propiedades anticáncer, favorece la fertilidad y ayuda a aumentar la mucosidad y librarnos de posibles infecciones de las vías respiratorias.

Además, recientemente se ha descubierto que el gingerol, aislado del jengibre, tiene un efecto antienvecimiento, ya que inhibe la expresión de la enzima telomerasa transcriptasa inversa humana.

Podemos incluirlo como condimento en nuestras comidas (mejor fresco que seco o en polvo), o como ingrediente en los zumos o batidos verdes. Pero en forma de infusión es una buena manera de tomar más cantidad y es ideal si estás resfriada/o o tienes dolores menstruales. También es una buena bebida para tomar por la mañana, pues tiene un efecto estimulante y además tiene un sabor picantón y un tanto exótico que para mí es un aliciente.

Ingredientes (para unas 4 tazas):

  • Un trozo de raíz de jengibre de unos 10 cm.
  • 1 litro de agua.
  • Miel de calidad.
  • Opcional: una ramita de canela y un trocito de piel de manzana (sólo si es ecológica).

Ponemos a hervir el agua y añadimos la raíz de jengibre pelada y troceada. Bajamos el fuego y dejamos infusionar unos 20 minutos.

El sabor del jengibre es fuerte y picante. A mí me gusta tal cual, pero puedes endulzarlo un poco con una cucharadita de miel. Si quieres, le puedes añadir también una ramita de canela y un trocito de piel de manzana.

Si te sobra una vez preparado, lo puedes conservar un par de días en la nevera en un frasco de cristal y calentarlo antes de tomar.

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