La salud holística


Me gustaría explicarte brevemente qué es para mí la salud. No pretendo asustarte metiéndome en terrenos filosóficos ni metafísicos, sólo quiero plantearte cuál es mi enfoque. Para mí la salud va más allá de tratar cualquier dolencia como algo aislado, sin considerar todas las facetas, los matices y las particularidades que nos caracterizan como personas. La salud, tal y como yo la entiendo, requiere un abordaje integral.

Mi médico, que considera al paciente como a un todo, suele contar una pequeña fábula para que esto se entienda fácilmente. Imagina una chimenea que no funciona bien y echa el humo a la habitación en lugar de al exterior. Puedes abrir las ventanas o pintar las paredes, pero hasta que no arregles la chimenea, hasta que no afrontes el problema de raíz, el humo seguirá saliendo. Lo mismo pasa si andas descalzo en invierno y te resfrías. Puedes tomar vitamina C, bajar la fiebre con paracetamol o tomar un mucolítico, pero como no te abrigues los pies, volverás a resfriarte. Creo que queda claro, ¿no?.

La medicina tradicional es muy necesaria y muy útil en muchos casos. Pero en otros tantos casos, a pesar de los tremendos avances en recursos y conocimientos de que disponemos hoy en día, bien sea por falta de tiempo, por el tipo de formación que reciben los profesionales o por el enfoque que se utiliza, no es capaz de dar una solución dirigida a la raíz del problema. A veces se ponen parches y otras, se matan moscas a cañonazos.

No me malinterpretes, respeto mucho a los profesionales de la medicina y creo que, la mayoría, son muy competentes y lo hacen lo mejor que saben. Sin embargo, este enfoque parcial de la salud a mí se me queda corto. Pero no se trata de tirar balones fuera. En este tablero cada pieza tiene su función, los médicos tienen la suya y nosotros la nuestra. Todos tenemos la responsabilidad de implicarnos en nuestro autocuidado. Tenemos a nuestro alcance los recursos y los conocimientos para prevenir un gran número de enfermedades. Incluso, aunque la enfermedad nos haya ganado terreno y ya se haya manifestado, también hay mucho que está en nuestra mano hacer para frenar o incluso revertir su avance y ayudar a nuestro cuerpo a sanar (lo cual no es excluyente con otras terapias o tratamientos que podamos estar siguiendo).

Por eso quiero ofrecerte otro punto de vista, un enfoque más global para abordar la salud, lo que se conoce como Terapia holística. El holismo (del griego [hólos]: "todo", "por entero", "totalidad") es la teoría que considera que un sistema (ya sea biológico, social, económico, etc.) no puede ser explicado teniendo sólo en cuenta las partes que lo componen. Una sociedad o una cultura, por ejemplo, es algo más que la suma de las personas que la forman. El todo es mayor que las partes.

Teniendo esto en cuenta, desde un punto de vista holístico, es decir, entendido como un todo, el ser humano se puede dividir en 4 planos:

  • Físico: que podría subdividirse, a su vez, en materia (células, tejidos, órganos y sistemas) y energía (tanto la energía interna a nivel celular y orgánico, como la procedente de campos energéticos externos).
  • Emocional: lo relacionado con los sentimientos.
  • Mental: lo relacionado con los pensamientos y los procesos cerebrales.
  • Espiritual: por un lado, sería el aspecto cultural y moral, es decir, los valores por los que te riges, tu filosofía de vida (no tiene por qué estar ligada con la religión). Y por otro, se puede entender a un nivel más primario, como los seres vivos que somos dentro de un ecosistema natural.

En realidad, todos estos planos están íntimamente relacionados entre sí y los desequilibrios en cualquiera de ellos afectan a los demás. Por ejemplo, una persona puede estar deprimida y manifestar ese estado a nivel físico, con problemas digestivos, caída de cabello, cambios de peso, dolores de cabeza, insomnio, etc. Estaríamos hablando de una somatización. Si su tratamiento consiste en tomar ibuprofeno para el dolor de cabeza o tomar antiácidos para el estómago, no estamos abordando la raíz del problema. Igualmente, esos sentimientos de tristeza o ansiedad (plano emocional) están relacionados con los pensamientos que los desencadenan (plano mental).

A veces nos cuesta distinguir entre sentimientos y pensamientos, es normal porque están muy relacionados. De hecho, la inteligencia emocional trata, entre otras cosas, de las habilidades que nos permiten reconocer y entender nuestros propios sentimientos o emociones y las de los demás y cómo podemos usar esa conocimiento para cambiar nuestra forma de pensar. Esto se puede entender fácilmente con un ejemplo. Si tú piensas que no vales para nada, que nada se te da bien, ese pensamiento negativo conllevará un sentimiento de malestar, angustia y abatimiento. La clave está en controlar lo que pensamos. Pero este tema ya lo retomaremos más adelante.

Según todo esto, mejorar tu salud a nivel global implica trabajar en estos cuatro planos. La palabra "trabajar" puede que no te guste demasiado porque supone un pequeño esfuerzo, pero eso es algo que va implícito a cualquier cambio de hábitos. El esfuerzo mínimo que se requiere implicaría abrir la mente a nuevas ideas y ser perseverante, ya sabemos que somos animales de costumbres y nos cuesta un poco salir de nuestra zona de confort.

La buena noticia es que, como estos cuatro planos de los que hemos hablado están interconectados, introducir, por ejemplo, cambios en tu alimentación (plano físico) que te aligeren las digestiones y te permitan tener más energía, influirán en que puedas estar más concentrado (plano mental) y más alegre (plano emocional). Con lo cual, empezarás a notar los resultados muy pronto y a todos los niveles.

En mi próximo post te explicaré cuáles son los pasos que te planteo para conseguir una mejora global de tu salud.

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