Piedrecitas en el camino del cambio


Hoy quiero compartir contigo una experiencia que es muy común cuando estamos en proceso de cambio hacia una versión más saludable. Es muy probable que, una vez que tomes conciencia de la necesidad de introducir algunas modificaciones en tu forma de alimentarte y te decidas a hacerlo, te encuentres con algunas pequeñas dificultades por el camino. No desesperes, a todos nos ha pasado.

La primera dificultad puede ser que la mitad de los ingredientes nuevos de las recetas que lees te suenen a chino. Ayer, sin ir más lejos, le pasé un enlace a una amiga de la receta de unos bocaditos de champiñones muy ricos que acababa de hacer (otra de las maravillas creativas de Elka, de Lala Kitchen). Me dijo que tenían muy buena pinta y que le gustaría hacerlos porque casualmente tenía unos champiñones muy apetitosos en la nevera, pero que no sabía qué eran la mitad de los ingredientes que incluía la receta. Esto le ocurre a todo el mundo que inicia el cambio hacia una alimentación más consciente.

Como te comentaba el otro día en el post "Descubre el placer de probar nuevos sabores", hay un mundo entero de posibilidades en cuanto a alimentos que desconocemos. Me resulta muy llamativo este secreto tan bien guardado de una gran variedad de productos saludables y ricos de los que ni siquiera hemos oído hablar. Sin entrar en polémicas de por qué no interesa difundir esta información, te diré que una vez que te adentras un poco en este mundillo de alimentación no convencional, los ingredientes se repiten en muchas recetas y enseguida te familiarizas con nombres como miso, quinoa, algarroba, chía, umeboshi, etc.

En el caso concreto que os venía contando, los nombres que le eran desconocidos a mi amiga eran "tamari", "levadura nutricional" y "rejuvelac". El tamari es un producto fermentado de la soja, una variedad de salsa de soja que no incluye trigo ni, por tanto, gluten, cosa que sí suelen incluir las salsas de soja convencionales. La levadura nutricional para mí ha sido todo un descubrimiento, da un toque de sabor a queso y nueces y se puede usar tal cual en ensaladas o para preparar cremas como la bechamel de coliflor o quesos veganos (recetas también de Lala Kitchen). En cuanto al rejuvelac, yo aún no lo he probado y para esta receta usé agua filtrada normal. Brevemente, te diré que se prepara con germinados de semillas, cereales o legumbres que se dejan fermentar en agua durante 48 horas. El agua resultante tras colarlos es el rejuvelac, un probiótico que además aporta una gran cantidad de enzimas y se puede utilizar para aumentar el valor nutricional de muchas recetas.

Una vez aclarados los nombres de los ingredientes que no conocíamos (tarea que san Google nos puede facilitar bastante) viene el siguiente obstáculo con el que nos podemos tropezar ¿y ahora dónde compro todo esto? Las opciones son múltiples, pero también dispersas. Por desgracia, en muchas localidades todavía no tenemos la suerte de contar con comercios que ofrezcan todos estos productos (frescos ecológicos, súperalimentos, semillas, condimentos, etc.) de forma unificada. Para más información te redirijo a mi artículo ¿Dónde comprar productos saludables?

Mi amiga tuvo que ir a dos herbolarios para conseguir comprar el tamari y la levadura nutricional, pero no tenían anacardos, así que fue al mercado donde sólo los encontró tostados y con sal, con lo que tuvo que hacer una última escala en un supermercado para completar su compra. La sensación de triunfo que te embarga después de semejante "cacería" es tremenda pero, como ella misma me dijo, menos mal que está concienciada y es perseverante, porque a cualquiera le echaría para atrás tanto ir y venir. Aunque no te alarmes que esto no siempre va a ser así. Una vez que ya conoces los ingredientes y sabes dónde comprarlos, todo se agiliza muchísimo. Poco a poco te haces con tu ruta de comercios y vas renovando tu despensa hasta que un día te sorprendes leyendo una nueva receta y alucinando con que tienes de todo para hacerla sin haberlo previsto. Una vez más, Internet es un gran aliado para ayudarnos con esta dificultad y hay una gran variedad de tiendas online donde poder encontrar todos estos productos y muchos otros. Al principio se invierte más tiempo, pero después empieza a ir como la seda.

Bien, pues ya nos vemos con todos nuestros relucientes y nuevos productos en nuestra encimera tan bien puestos y tan monos que nos dan ganas de hacerles una foto y compartirlos con el mundo entero. Ahora sólo nos queda dar un paso más, la ejecución del plato. En este punto pueden volver a surgir dificultades porque no contemos con algunos de los utensilios que son también muy utilizados en este tipo de cocina, como la deshidratadora, la spirali para hacer espaguetis de verduras, el germinador de semillas, la vitamix/robot de cocina o el extractor lento de zumos.

Que tampoco aquí cunda el pánico porque en la mayoría de los casos estos pequeños electrodomésticos se pueden sustituir por otros convencionales, al menos durante un tiempo. Al final, si ves que los usas mucho, tú mismo vas valorando la necesidad de invertir en este tipo de maquinitas. Yo, por ejemplo, no tengo deshidratadora pero ya la he echado de menos en alguna ocasión (¡aunque no sabría dónde guardarla!). La sustituyo por el horno a baja temperatura o con la puerta un poco abierta, pero claro, este procedimiento gasta más energía y al final el costo es mayor que el de comprarte el cacharrito, que no es caro pero ocupa su espacio. La spirali se puede sustituir por una mandolina o pelador de patatas, aunque el resultado no es tan vistoso ni tan fácil. Una licuadora hace el mismo efecto que un extractor lento de zumos aunque oxide un poco más los alimentos y, si no tienes robot de cocina, una batidora te pueden servir también en muchos casos, aunque la textura que consigas no sea tan fina.

En fin, que ahí teníamos a mi amiga, que cocina mucho mejor que yo, hecha un mar de dudas llamándome para preguntarme cuánto tiempo ponía el horno o preocupada porque se le había olvidado poner los anacardos en remojo un rato antes. Y es que claro, cuando nos movemos por territorio desconocido, es normal que nos surjan estas inseguridades y una sencilla receta de champiñones se puede llegar a convertir en toda una odisea.

Mi intención al contarte todo esto no es desanimarte, en absoluto. Todo lo contrario, pretendo que te sientas comprendida/o si te ves en estas situaciones y que sepas que es algo muy común que nos ha pasado a todos los que hemos iniciado este cambio, pues la alimentación consciente requiere un esfuerzo inicial, romper algunas barreras personales y sociales, dejar atrás falsas creencias sobre algunos alimentos, probar ingredientes que no conocías, aplicar nuevas técnicas de cocina, etc. Pero el proceso es muy gratificante y sorprendente, de hecho, mi pasión por la cocina se ha despertado a raíz de adentrarme en este nuevo mundo desconocido.

Mi amiga acabó rebañando el plato de los champiñones y orgullosa de haber logrado sobreponerse a los obstáculos y buscar ayuda cuando la necesitaba. Al día siguiente quedamos para ir juntas a hacer la compra y se llevó a casa algunos ingredientes nuevos más para ir probando. 

Como ocurre con muchas cosas en la vida, con tiempo y algo de práctica las dificultades se van superando y después ya todo va rodado. Además, en realidad, el estilo de alimentación saludable del que estamos hablando se caracteriza, salvo contadas excepciones, por comidas sencillas, no muy elaboradas y que combinan pocos ingredientes. Y los más importantes de todos esos ingredientes los conoces seguro: frutas y verduras.

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