Pudding de chía, mango y kiwi


Vamos a preparar un pudding muy saludable y original. La clave de esta receta está en las semillas chía que tienen la propiedad de liberar una sustancia gelatinosa (un tipo de fibra soluble llamada mucílago) al ponerlas en remojo, lo que nos permite obtener esa consistencia tipo pudding tan rica.

Las semillas chía son un superalimento. Si todavía no las has probado, te recomiendo incluirlas en tu dieta desde ya. Son una fuente importante de calcio (5 veces más que la leche), antioxidantes, minerales y vitaminas; son muy saciantes por su alto contenido en fibra, que además ayuda a retrasar el pico de azúcar en sangre; pero lo mejor de todo es que aportan proteínas (el doble que otras semillas) y ácidos grasos esenciales omega 3 (tienen más que el pescado), por lo que al añadirlas a cualquier zumo, batido verde, crema, bizcocho, etc. nos permiten convertir el plato en un desayuno completo y nutritivo.

Sus propiedades son similares a las de las semillas de lino, pero su sabor es más rico y dan más juego. Su precio es un poquito más alto (podemos hablar de entre 4 y 7 € el paquete, que dura bastante), pero si piensas en todo lo que te aportan es como un elixir de la nutrición de pequeño tamaño.

Hoy te voy a dar la base para preparar el pudding de chía y un ejemplo de receta, pero las posibilidades son casi infinitas. Lo único que se necesita es un mínimo de planificación porque hacen falta unas horas para que adquiera la consistencia deseada. Si quieres tomarlo en el desayuno, deja las semillas en remojo por la noche.


En un tazón de cereales preparamos la base del pudding. Ingredientes para 1 persona:

  • 2-3 cucharadas soperas de semillas chía.
  • Un poquito de canela y vainilla en polvo (opcional).
  • Cubrimos con la bebida vegetal deseada hasta la mitad del tazón. Puedes usar leche de arroz, de almendras, etc.

Con eso ya estaría rico, pero hay quien le añade algún endulzante como un poco de sirope de ágave. Para mi gusto, no es necesario, y con la vainilla y la canela ya consigues ese toque dulcecito. También le puedes poner un poco de coco rayado o alguna fruta deshidratada como papaya, aunque yo prefiero usarlos como topping. Lo metes en el frigorífico y lo dejas toda la noche (ahora en invierno también se puede dejar a temperatura ambiente para que no esté tan frío).

Con la fruta tenemos 2 opciones, bien incluirla directamente en la mezcla mencionada desde por la noche batida o picada (es la opción de la foto), o bien añadirla por la mañana picadita por encima. La primera opción es la mejor si eres de los que dicen no tener tiempo por las mañanas, por eso es la que he utilizado como ejemplo, para que no tengas excusa para no hacer un desayuno nutritivo, rico y saludable. El único inconveniente es que el resultado tendrá una consistencia un poco más acuosa, por el agua que va soltando la fruta, y el aspecto del pudding no es tan vistoso, pero está también muy rico.

Como frutas he utilizado en esta ocasión kiwi y mango. Podrías usar en su lugar fresas, arándanos, frambuesas, uvas, etc. Imaginación al poder.

Y ya sólo nos queda bordar el plato añadiéndole algún topping por encima. A mí me gusta ponerle algún fruto seco (nueces o almendras picadas) y un poco de coco rayado. También le iría bien un crujiente de sarraceno, algún fruto rojo o frutilla deshidratada, unos orejones de albaricoque troceados, semillas de calabaza o girasol, etc.

Y si ves que no puedes con todo, te dejas un poquito para la merienda ;-).

Pruébalo y ya me contarás. Te animo a compartir en los comentarios tus propias versiones saludables del pudding de chía.


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