Quinoa con calabaza


Hoy te traigo una receta sencilla y cargada de alimentos saludables. El jengibre y la cúrcuma le dan un toque un tanto exótico al plato. A mí personalmente me gusta mucho, pero si tu paladar aún no está acostumbrado a estos sabores, empieza por añadir poca cantidad.

La quinoa es una semilla que se puede consumir como un cereal, por eso se habla de pseudocereal, y puede ser consumida por personas celíacas. Aporta proteínas, fibra y ácidos grasos omega 6 y omega 3. Tiene un índice glucémico bajo, por lo que también es una buena opción para personas con diabetes.

Es aconsejable lavar (no remojar) previamente las semillas para quitar la capa externa de saponinas, que puede dar un ligero sabor amargo.

En cuanto al ajo negro, es un fermentado del ajo común. Es antioxidante, refuerza el sistema inmune y aporta todos los aminoácidos esenciales. Le da un toque de sabor especial, un tanto dulce, a los platos de cereales con verduras.


Tiempo de preparación: 30 minutos.

Ingredientes para 2 personas:

  • 2 medidas de quinoa.
  • 4 medidas de agua.
  • Sal marina sin refinar o sal del Himalaya.
  • 2 o 3 copos de alga kombu.
  • 1 cebolla roja.
  • 2 dientes de ajo negro.
  • 1 rodajita de 1 cm de raíz de jengibre.
  • 3 tomates de pera maduros.
  • 1 rodajita de raíz de cúrcuma rallada.
  • Pimienta negra.
  • 1/2 calabaza pequeña.
  • 1 zanahoria.
  • 1/2 pimiento rojo.
  • Aceite de oliva virgen extra.
  • 1 chile picante (opcional).

Ponemos el agua a hervir con un poquito de sal y unos copos de alga kombu. El alga, además de aportar valor nutricional al plato, alcaliniza y hace que los cereales o las legumbres se cuezan más rápido. Incorporamos la quinoa y dejamos cocer unos 15 minutos.

En una sartén de cerámica, ponemos a pochar la cebolla roja picada. Cuando empiece a dorarse, añadimos el jengibre y el ajo negro bien picaditos.

Transcurridos unos minutos, añadimos los tomates cortados en cubos, rallamos un poco de raíz de cúrcuma y salpimentamos. La pimienta negra y el aceite de oliva potencian las propiedades de la cúrcuma. Tanto el jengibre como la cúrcuma se pueden comprar molidos, aunque yo prefiero usar la raíz fresca. Cuidado con la raíz de cúrcuma que deja los dedos naranjas.

Si te gusta un toque picante, añade un chile. Le va fenomenal al plato. Consumidos con moderación, los condimentos picantes estimulan la circulación sanguínea, mejorar la digestión (si no hay úlcera ni gastritis) y tienen propiedades antisépticas y antiinflamatorias. Un estudio llevado a cabo en Inglaterra también les atribuye propiedades anticáncer. De hecho, Odile Fernández, en su libro "Mis recetas de cocina anticáncer" incluye el chile en muchos platos.

Mientras el tomate se va haciendo salsa, picamos la calabaza, la zanahoria y el pimiento rojo en cuadraditos. Incorporamos la verdura a la sartén y salteamos durante 5-10 minutos. Ya sabes, cuanto menos cocinemos los ingredientes más nutrientes conservarán, se trata de buscar un equilibrio entre saludable y sabroso, sobre todo al principio de la transición hacia una alimentación más saludable. Otra opción, sería cocinar las verduras al vapor.

Por último, escurrimos la quinoa y la añadimos a la sartén para mezclar los sabores. Aunque en este punto las algas podrían retirarse, yo se las dejo también porque apenas se notan en el resultado final.

Y... voilà!

Bon appétit ;-)

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