Sopa Hipócrates depurativa


Nada como un buen caldito en invierno para arreglar el cuerpo. En este caso, además de servir para entrar en calor, la sopa Hipócrates estimula el sistema inmune y es un depurativo para los riñones. Es ideal para los días siguientes a un exceso y para esta cuesta de enero post-navidades.

Esta sopa es parte de la terapia Gerson del doctor Max Gerson (junto a los licuados y los enemas de café) para curar el cáncer y otras enfermedades crónicas como las alergias, la diabetes, las migrañas, la enfermedad renal, la artritis, etc. El Dr. Gerson curó su propia migraña y la de otros pacientes, además de otras enfermedades como la tuberculosis y casos terminales de cáncer. Si quieres ampliar información sobre esta terapia puedes leer el libro "La terapia Gerson: el programa nutricional definitivo para salvar vidas" escrito por su hija Charlotte Gerson y Morton Walker.


Tiempo de preparación: 15 minutos más 1 hora u hora y media de cocción.

Ingredientes:

  • 4 ramas de apio (en la receta original se usa el bulbo o raíz del apio).
  • 2 cebollas medianas (blancas o rojas).
  • 2 puerros.
  • 2 tomates maduros.
  • Un puñado de perejil.
  • 2 dientes de ajo.
  • Cubrir con agua filtrada (unos 2 litros).

Se limpian muy bien las verduras y se cortan en trozos gruesos. Se cubren con agua y se cocinan a fuego lento durante 1 hora u hora y media con la olla tapada. Se dejan templar las verduras y se trituran (todas o una parte) en la batidora o pasándolas por un pasa-purés. Se une la crema de las verduras con el caldo de forma que quede una sopita ligera para que hidrate bastante. Para ello debemos añadir suficiente cantidad de agua.

La receta original lleva también una patata, aunque yo no se la suelo poner. A veces preparo versiones de esta sopa y le añado por ejemplo nabo, en función de las hortalizas que tenga en ese momento en casa. Como es una sopa depurativa, sería ideal que los ingredientes fuesen orgánicos en la medida de lo posible.

Si nos fijamos de nuevo en la receta original, a esta sopa no se le añade sal, pero si quieres puedes ponerle un poco de sal de hierbas o gomasio (sal de sésamo tostado en proporción de 1 cucharada de sal por cada 15 de sésamo), o bueno, pues sal del Himalaya o sal marina sin refinar. A mí también me gusta tomarla con un poco de limón y perejil seco a la hora de servirla.

Ahora que las acelgas están en temporada, otra opción es cocer unas hojas en el caldo en los últimos minutos de preparación de la sopa, cuando ya hemos retirado las verduras para triturarlas.

Se puede tomar una o dos veces al día y aguanta en el frigorífico un par de días. Si es para una sola persona o para consumir en el día, ajusta los ingredientes a la mitad.

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