Tu versión saludable paso a paso


Vale, supongamos que he conseguido despertar tu curiosidad o, mejor aún, tu interés por esto de tu versión saludable. La siguiente pregunta lógica que supongo que te surgirá es ¿pero eso cómo se consigue? Sigue leyendo y te indicaré los pasos para empezar a andar el camino.

Antes de nada quiero recordarte que este proceso es todo lo flexible que tú quieras. Tu versión saludable es una versión mejorada de ti mismo, pero la palabra "versión" también significa a tu manera. Yo voy a contarte lo que a mí me funciona y lo que diversos expertos consideran saludable. Tú lo filtras y decides hasta dónde quieres llegar, adaptándolo a tu personalidad y a tus circunstancias.

Todo depende también de tu punto de partida. Si tu alimentación ya era limpia y tu estilo de vida equilibrado, seguro que también podemos enriquecernos mutuamente, como mínimo con la alegría de compartir un precioso propósito común. Pero si tu salud no es todo lo óptima que podría ser y tu alimentación es la convencional, el recorrido y las posibilidades se amplían exponencialmente. Hay mucho de lo que te puedes beneficiar y te aseguro que cualquier cambio saludable que introduzcas será muy bienvenido por tu cuerpo, ya sea a nivel preventivo, o bien ayudando a frenar o revertir el avance de la enfermedad si ya se hubiera manifestado. En cualquier caso, tu calidad de vida mejorará.

Por mi parte, si consigo convencerte de que reduzcas el consumo de carnes rojas y lácteos, de que sustituyas algunos envases de plástico por otros de cristal, si el azúcar blanco no vuelve a entrar en tu carro de la compra y, en su lugar, entran más frutas y verduras frescas, algas, semillas y cereales integrales, ya me daría por satisfecha. Sin embargo, espero de corazón que seas algo más ambiciosa/o que eso y aspires a desarrollar todo el potencial de salud que hay en ti. Aquí estaré yo para apoyarte, orientarte y acompañarte en el camino.

Dicho esto, vamos a entrar en materia. Como comentábamos al hablar de la salud holística, para mejorar la salud de forma global, tenemos que trabajar a cuatro niveles: físico, emocional, mental y espiritual. Te voy a describir brevemente en qué nos vamos a enfocar en cada caso.

Mejorar tu salud en el plano físico

A su vez, nos centraremos en 4 aspectos:

  • Alimentación: a mi entender, la alimentación y el bienestar emocional son los dos grandes pilares básicos de la salud. Elegir de forma consciente los alimentos que nutren nuestras células es la primera de las claves. La forma de empezar a hacer cambios en este sentido es, en primer lugar, dejando de consumir alimentos que te perjudican, que te enferman, que te restan salud. Si todavía no lo has hecho, te invito a leer mi post Alimentos que restan: dejen salir antes de entrar para que puedas ir aplicando esos cambios desde hoy mismo. Por otra parte, se habla mucho de que somos lo que comemos, pero en realidad, es algo más complejo que eso y más que lo que comemos somos lo que nuestro organismo es capaz de asimilar. Por eso, además de cambiar nuestros hábitos alimenticios, tenemos que considerar también nuestra salud a nivel intestinal y digestivo, porque no vale de nada comprar el mango más ecológico y estupendo del mundo, si nuestro cuerpo no es capaz de incorporar todos esos maravillosos nutrientes.
  • Toxicidad: vivimos en un ambiente lleno de tóxicos. Están por todas partes, tanto en los alimentos que ingerimos, como en los envases que los contienen, los utensilios con los que los cocinamos, en los medicamentos que tomamos, en los cosméticos que utilizamos o en los productos de limpieza de nuestro hogar. Además, también están en nuestro entorno, en el agua, el aire, el suelo, etc. No se trata de ser alarmistas, se trata de ser conscientes y hacer lo que esté en nuestra mano para reducirlos, empezando por reducir los envases de plástico de nuestra vida y por consumir productos ecológicos (te cuento más sobre los productos ecológicos y por qué elegirlos aquí). Por otra parte, también podemos ayudar a nuestro cuerpo a depurar los tóxicos almacenados en el tejido adiposo y de esto también hablaremos.
  • Cuidado personal: hablaremos del cuidado de la piel, del pelo, de los dientes y encías, de la protección al tomar el sol, etc.
  • Pérdida de peso: el sobrepeso en sí mismo es un problema de salud, además de darnos más papeletas para sufrir otras lesiones o enfermedades, o complicar las existentes. Hay que bajar de peso sí o sí. No se trata de quedarnos como sílfides, se trata de estar en nuestro peso normal. Para eso sólo hay dos claves: comer menos (aunque no sea menos cantidad, pero sí menos calorías) y moverse más. Tranquila/o, si tu alimentación se vuelve más saludable, conseguirás alcanzar y mantener un peso adecuado casi sin darte cuenta.
  • Actividad física: el movimiento es vida. No creo que te esté descubriendo nada nuevo. Tú ya sabes que debes moverte, igual que sabes lo que no debes comer. Otra cosa es que lo hagas o no. Mi aportación será inspirarte a dar el primer paso, el que cuesta un poquito más, el que te levanta del sofá.

Mejorar tu salud en los planos mental y emocional

He unificado los planos mental y emocional porque, como hablamos al tratar el tema de la salud holística, ambos están estrechamente relacionados, englobándose dentro de una categoría más amplia que podríamos llamar el plano psicológico.

La salud a este nivel pasa por aprender a reconocer y gestionar las emociones, saber cómo expresarlas de forma asertiva, identificar también las emociones de los demás (lo que sería desarrollar la empatía), distinguir entre sentimiento y pensamiento y saber la influencia del uno en el otro, etc.

Mi aportación en esta faceta será compartir contigo los recursos que a mí me funcionan e inspirarte para motivar tu desarrollo personal (tanto individual como dentro de un grupo, pues somos animales sociales) dirigiéndolo a reforzar tu autoestima, reducir tus niveles de estrés y ansiedad, disfrutar del tiempo de ocio e incluso del tiempo en soledad, etc.

A veces, nos cuesta darnos cuenta de que es necesario pedir ayuda y acudir a profesionales especializados en este campo, que son los que pueden verdaderamente revertir nuestra situación.

Sin embargo, el mero hecho de empezar a llevar un estilo de vida más saludable, hacer elecciones de alimentación conscientes, dedicar tiempo a cuidarnos, a comer bien y a hacer ejercicio, ya obran milagros en este sentido. Estamos haciendo algo por nosotros mismos, tenemos un propósito, tenemos más energía, mejor humor,...

Además, la práctica de doctrinas como la meditación o mindfulness, yoga, chi kung o tai chi, entre otros, también nos pueden ayudar a conseguir estos objetivos, a la vez que nos conectan con el siguiente nivel, el nivel espiritual.

Mejorar tu salud en el plano espiritual

Implica replantearte tu escala de valores, ver a qué dedicas más tiempo y en qué lo desperdicias, cuáles son tus prioridades, reflexionar sobre si verdaderamente vives la vida que quieres vivir, dar rienda suelta a tus sueños y descubrir qué es lo que te apasiona.

Por otra parte, también implica una vuelta a lo esencial, a retomar el contacto con la naturaleza, reconectar, entrar en coherencia... Iremos viendo de qué manera.


Bien, pues a groso modo, estas son las bases de mi planteamiento para ayudarte a desarrollar tu versión más saludable. Iré desgranándote esta información, pero, de momento, te animo a que vayas reflexionando sobre qué aspectos necesitas cambiar o, simplemente, mejorar y a que empieces a enfocarte en ellos desde hoy mismo.

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