Yogur con muesli y frutos rojos

Hoy te traigo una receta cargada de antioxidantes para empezar el día con energía, un desayuno completo y muy muy rico.

Sabes que no soy muy fan de los lácteos, no porque no me guste su sabor sino porque hay aspectos en ellos y en su forma de elaboración que terminan convirtiéndolos en productos que restan más salud de la que pueden sumar. Sin embargo, de vez en cuando hago una excepción en forma de yogur natural ecológico (sin edulcorar), pues es el lácteo que, al estar fermentado, más beneficios aporta a nuestro organismo en forma de probióticos para ayudar a repoblar nuestra flora intestinal con bacterias sanas.

Además, elijo yogures de cabra o de oveja porque, igual nunca te has parado a pensarlo, pero el tamaño de estos animales es más similar al de los humanos que el de las vacas. Una vaca da leche para que su ternero crezca y duplique su tamaño en tan sólo 2 meses. Esa leche va cargada de factores de crecimiento, excesivos para los humanos y, al igual que ayudan a crecer a las células sanas, pueden ayudar a multiplicarse a las otras células no tan sanas que pudieran estar rondando por ahí.

Este yogur de cabra natural eco lo puedes encontrar fácilmente en supermercados tipo Carrefour o Hipercor, o en tiendas de productos ecológicos. También se podría sustituir por Kéfir. Si sigues una alimentación sin nada de lácteos o simplemente te apetece probar, aquí te dejo una receta de yogur vegano de frutos secos del blog Mis recetas anticáncer o el yogur de coco joven de Elka de Lala Kitchen (yo aún no he probado ninguno de los dos, pero tengo intención de hacerlo pronto).

Añadimos al yogur un poco de muesli. Puede ser comprado (existen muchas versiones saludables del muesli sin azúcares ni cereales refinados, como la versión eco de la marca Jordans), o preparado casero a base de copos integrales de avena y algún otro cereal como quinoa hinchada o granos de mijo, uvas pasas u orejones de albaricoque, frutos secos, semillas, láminas de coco, etc.

La avena es un cereal con un alto contenido en fibra que favorece el tránsito intestinal y facilita la digestión. Contienen un 10% de proteínas y ácidos grasos esenciales, vitaminas del grupo B y minerales. A pesar de que es una excelente fuente de energía, también contiene un alcaloide, la avenina, que calma el sistema nervioso y ayuda a controlar la ansiedad.

Los cereales integrales (con el salvado y el germen) contienen hidratos de carbono de absorción lenta, por lo que mantienen la sensación de saciedad durante más tiempo y ayudan a controlar los niveles de azúcar en sangre y el peso. Previenen la aparición del cáncer (hasta en un 30-70% dependiendo del tipo de cáncer, según Odile Fernández), la diabetes, la obesidad y enfermedades cardiovasculares. Al refinar los cereales, se reducen sus nutrientes y, al perder la fibra, sube el pico de glucosa en sangre y, con ello, nuestro peso.

La avena contiene gluten, aunque en menor proporción que otros cereales como el trigo, pero también hay copos de avena certificados sin gluten para celíacos o intolerantes al gluten, y personas que simplemente quieran reducir su consumo.

Por último, añadimos a nuestro desayuno la fruta: fresas, frambuesas y arándanos. Los frutos rojos o frutos del bosque son unos potentes antioxidantes y tienen también propiedades antiinflamatorias. Hay estudios que demuestran que el ácido elágico, presente principalmente en las fresas y las frambuesas, es capaz de frenar el crecimiento de los tumores e inhibir las metástasis. También son beneficiosos en caso de hipotiroidismo y de diabetes, ya que regulan el azúcar en sangre.

Es cierto que estas propiedades tan magníficas de los frutos rojos se inhiben parcialmente en presencia de lácteos, por lo que te animo a consumirlos también solos o en otras combinaciones como el pudding de chía. Es muy recomendable que estas frutas sean ecológicas, pues al consumirse sin pelar nos llevamos una buena dosis de químicos al ingerirlas. Si no tienes frutos rojos, este yogur también está muy rico con otras frutas como kiwi, mango o uvas, cuyas propiedades ya hemos comentado en otras ocasiones.

Te recuerdo que el yogur que hemos utilizado es natural, sin edulcorar, pero para mi gusto, con las pasas y las láminas de coco, no es necesario añadirle ningún endulzante. Hace ya más de un año que dejé de tomar azúcar y mi paladar se ha acostumbrado. Ahora aprecio mucho más los sabores sin enmascarar y me pasa justo al contrario, que los productos azucarados me saben demasiado dulces. Una coca-cola o un zumo de bote... para mí ya es incomible.

Pero en fin, tampoco quiero ser tan austera y si tú todavía estás en proceso de dejar el azúcar o simplemente eres golosa/o, hay sustitutos naturales más saludables. Para el yogur iría bien un poco de sirope de arce o miel.

Este desayuno es una forma excelente de empezar el día con energía, aunque también se puede empezar de forma más ligera, con una fruta o un zumo/batido verde, y prepararlo para llevar y tomar a media mañana. Yo suelo tener en el trabajo un bote con muesli y de vez en cuando me llevo de casa el yogur en un bote de cristal y la fruta ya preparada aparte para que no se agüe mucho el yogur. Luego lo mezclo todo allí y listo ¡a disfrutar! Eso sí, alguna que otra mirada curiosa no te la quita nadie ;-)

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